Nuestro Blog / Temas médico-sexológicos /

El "Chip" Sexual

Adroclinica administrador
25/06/2019
2 Comentarios
disfunción eréctil, prótesis, libido, testosterona, trimix, papaverina


El Chip Sexual

 

La tecnología avanza a pasos agigantados. En nuestra especialidad estos avances los vemos actualmente tanto a nivel de la aparatología diagnóstica como de nuevos fármacos que nos han permitido un amplio conocimiento diagnóstico y un completo arsenal terapéutico para el tratamiento exitoso de la mayoría de los problemas sexuales del hombre.

Pero a veces nos encontramos también con situaciones que no “encajan” con el avance tecnológico y científico y si parecen estar más relacionados con cierto tipo de “mercadotecnia” dirigida a la venta de cualquier producto a cualquier costo, y este caso, el de “El Chip Sexual” parecería ser uno de ellos.

Para comenzar digamos que la mayoría de la información referida a esta modalidad de tratamiento nos llega desde el exterior, promocionados por gente de la farándula y sus médicos y donde existen farmacias “de manipulación” que preparan a pedido de estos galenos los mencionados “chips”, y no de los congresos científicos de la especialidad. 

Ya desde el inicio el concepto de “chip” es incorrecto. Por definición un “chip” es un dispositivo electrónico compuesto por un circuito integrado de material semiconductor, un “microchip” ya es mas pequeño, como un grano de arroz, y se utilizan actualmente en veterinaria para identificación de mascotas ya que mediante un lector se puede por ejemplo localizar el propietario de un perro extraviado. Este dispositivo se ha mostrado así útil en veterinaria, pero ¿cómo relacionamos esto con la sexualidad? Quienes lo promueven, refieren que es la colocación bajo la piel de “pellets” de testosterona, adornada con el adjetivo de “bioidéntica”, o sea “testosterona bioidéntica”. 

Las “hormonas bioidénticas” serían mejores que las que produce la industria farmacéutica “de manera artificial” aseguran sus defensores, quienes agregan que además son obtenidas de fuentes “naturales”. Una vez más el siempre vendedor argumento de la “naturalidad” contra el “industrial”, “artificial” de la industria farmacéutica. No entendemos bien el argumento de producto “natural”. A veces parece que un tomate es mas natural que la carne y no entendemos el porqué. El cianuro y el arsénico, por mencionar dos de los venenos mas antiguamente conocidos están presentes en la naturaleza. Lo mismo que el Curare, extraído de raíces  con que Jíbaros y otros indígenas envenenan sus flechas, y el más poderoso veneno conocido, también utilizado por indígenas de Panamá y Colombia, es producido por la rana “Phyllobates Terribilis”, algo totalmente natural. Ahora bien, ¿por qué algunos “profesionales” recomendarían a sus pacientes el uso de estos “pellets” en lugar de las hormonas de la industria?

La movida “natural” en relación con la terapia hormonal comienza en la década de los 80 con la reaparición de los fitoestrógenos (pequeñas cantidades de estrógenos en algunos derivados de la soja) que lleva a muchos a utilizarlos de manera apresurada y a la ligera con el falso argumento que de por ser naturales y en pequeñas cantidades eran exentos de peligrosidad, cosa que posteriormente se vio no era real y tenían los mismos riesgos que los preparados producidos por la industria. Posteriormente aparecen estas “hormonas bioidénticas”

Los argumentos carecen del mínimo rigor científico y al contrario, la mayoría de estas hormonas “bioidénticas” resultan muy difíciles de manejar ya que los médicos desconocemos realmente las concentraciones, calidad y cantidad de los preparados, a diferencia de los preparados farmacológicos de laboratorios serios que nos proporcionan medicamentos eficaces y confiables a dosis perfectamente conocidas y fabricados mediante rigurosas condiciones técnicas. Las agencias reguladoras europeas y americanas no han aprobado estas sustancias “bioidénticas” y argumentan que se desconocen sus condiciones de elaboración, concentraciones, efectos reales, efectos colaterales, eficiencia y biodisponibilidad (cantidad del medicamento en sangre una vez administrado).

La aplicación transdérmica de estos “pellets” de testosterona, erróneamente llamados hoy de “chips” ya se intentó imponer hace mas de 10 años sin lograr colmar la expectativa de pacientes y médicos, ya que en la ecuación costo-beneficio el paciente terminaba pagando mas por este supuesto tratamiento “natural” sin ningún beneficio real. Es conveniente advertir a los usuarios hasta donde termina la verdad y comienza el interés comercial, para simplemente convertir en “chip” un antiguo “pellet”, darle un “lavado de cara” mediante una  campaña publicitaria y largarlo con bombos y platillos como un nuevo fármaco, a un producto presente en el arsenal terapéutico de los especialistas desde 1931 de una manera relativamente barata y segura.

Ya bastante triste es la historia de la testosterona, rodeada de intereses diversos. Por un lado inescrupulosos traficantes de testículos y hasta cadáveres, por el otro lado abnegados científicos que han hecho progresar la ciencia para beneficio de los pacientes y hasta por ello lograr el premio Nobel. No necesitaba que ahora, en pleno siglo XXI aparecieran nuevos traficantes.

 

Dr Jorge Di Iorio.


Comentarios

Contenido Relacionado

Problemas hormonales y sexualidad masculina

Seguir leyendo

La testosterona a travéz de la historia

Seguir leyendo

Terapia de reemplazo hormonal en el paciente con cáncer de próstata.

Seguir leyendo

Sexo, anabólicos y deporte

Seguir leyendo