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Homosexualidad: los jóvenes la asumen más temprano y con menos conflicto

Adroclinica administrador
14/09/2015
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sexualidad, homosexual

Homosexualidad: los jóvenes la asumen más temprano y con menos conflicto

Afirman que disminuyó la discriminación en las familias y en la sociedad. Esa tolerancia creciente, dicen, favorece el llamar a las cosas por su nombre.


Dr Jorge Di Iorio


En Argentina, enterarse de que a un hijo/a le gustaba o amaba a alguien del mismo sexo era, hasta hace unos años, poco menos que una tragedia. La familia lo vivía, en general, como una deshonra, un trapito a esconder bajo la alfombra. "Que nadie se entere, que se vaya de casa, que se cure" eran las frases susurradas en la más estricta intimidad cuando alguien cercano osaba desafiar lo "normal" en materia sexual o amorosa. Por suerte, esa rigidez, esa incomprensión y esa falta de respeto al diferente está empezando a romperse.

"En las nuevas generaciones los prejuicios se han ablandado. Entre los adolescentes, las distintas orientaciones sexuales no tienen la satanización ni estigmatización que tenían antes. Lo toman con bastante naturalidad. Es más, en algunos grupos, la homosexualidad hasta es una identidad tomada como bandera", dice el psicoanalista Juan Carlos Volnovich. "La cosa represiva ha cedido: ya no busca normalizar a los homosexuales para adaptarlos a lo que se debe ni hay intención de curarlos, como ocurría antes. El hecho de que esté más facilitado hace que la asunción sea cada vez más precoz", comenta.

"La homosexualidad se oculta menos y la definición pública es más temprana porque hay menos discriminación y mayor aceptación entre los jóvenes y entre algunos adultos", coincide la psicóloga Cristina Rother, autora del libro Adolescencias: trayectorias turbulentas. "Hubo muchos cambios en la forma de vincularse, en las experiencias que los adolescentes se animan a vivir, en lo que está bien y mal visto. Hay que aceptar las novedades que los chicos proponen y que van transformando el imaginario social. Estigmatizar y temer los cambios no sirve".

Es que los adolescentes de hoy crecieron en un mundo menos esquemático, plagado de instituciones y modelos en crisis, y no viven la diferencia como amenaza, y mucho menos como tragedia. "Todo cambió. En el cine y la tevé los modelos son más diversos, ya no se condena ni se oculta al diferente", reflexiona María Rachid, de La Fulana, una asociación que reúne a mujeres lesbianas, jóvenes en su mayoría (han recibido chicas desde 13 años).

"Las adolescentes vienen al grupo con las cosas más resueltas. A las más grandes no se les ocurre la posibilidad de decirle a su familia que son lesbianas, y a las más chicas, por el contrario, ni se les pasa por la cabeza ocultarlo demasiado tiempo y vivir una doble vida. Con más o menos dolor lo terminan contando, y cada vez más temprano", dice Rachid. ¿La familia? "También cambió. Los conflictos graves son menos frecuentes. Sigue habiendo suicidios, chicas echadas de sus casas o internadas en psiquiátricos. Pero son excepciones. Cuando los padres se oponen, los mayores problemas pasan por la dependencia económica, porque les restringen el dinero para acotarles salidas, vínculos, etc.".

"Empezamos siendo pocos, pero el grupo va creciendo. Vienen chicos cada vez más chicos", dice Luis de Grazia, del grupo Jóvenes de la Comunidad Homosexual Argentina, integrado por varones de entre 14 y 28 años. "No impulsamos a los chicos a salir del armario (asumir su identidad). Sólo tratamos de dar contención y socialización. Los adolescentes tienen preocupaciones distintas a las de los adultos gays: no les interesa la unión civil, les importa hablar sobre sus miedos y conflictos, ver cómo hicieron otros para no pegarse un tiro".

También en la asociación rosarina VOX, que reúne a homosexuales de entre 15 y 25 años, aseguran que la homosexualidad se asume antes y con menos conflicto. "Hay una gran camada de chicos de 14 ó 15 años que deciden asumirse porque sienten menos rechazo -dice Esteban Paulón-. No tienen drama con sus pares y en la familia, aunque es más complejo. Tras el primer cimbronazo terminan comprendiendo. Ya no obstaculizan ni prohíben, como ocurría antes".

De Grazia acuerda: "En las escuelas hay menos homofobia y los padres reaccionan con menos virulencia. El tema ya no genera tanto escándalo como antes". Pero no hay que idealizar, advierte Volnovich. "Nuestra sociedad tiene todavía muchos prejuicios. Hay más aceptación, pero nadie pasa por esta situación sin un gran sufrimiento", subraya.

Cuando un hijo elige un objeto sexual que desentona con lo socialmente aceptado, la crisis estalla. Pero los expertos afirman que ajustar el foco sólo sobre la sexualidad es un error. "Hay algo anterior: los padres deberían observar si los hijos se pueden vincular, si son capaces de comprometerse y relacionarse afectivamente -dice Rother-. La soledad y la dificultad para socializarse deberían preocuparnos más que el camino sexual que elijan".


Fuente: entremujeres.clarin.com

Dr Jorge Di Iorio




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