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El pene, su tamaño y los tratamientos para aumentarlo

Adroclinica administrador
18/08/2015
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sexualidad, mitos


El pene, su tamaño, y los tratamientos para aumentarlo.

Dr. Jorge Di Iorio
 

Casi todos los hombres se preocupan por el tamaño de su pene

El tamaño del pene ha sido preocupación de muchos hombres (y de no menos mujeres), desde el inicio de los tiempos.

Pero...¿realmente importa el tamaño?

Ya el hombre de las cavernas espolvoreaba sus genitales con tierra para reafirmar su virilidad y potencia sexual.

Algunas tribus primitivas colocaban piedras amarradas al glande para traccionar del órgano genital con el objetivo de elongarlo…

En el siglo XVI, Falloppio recomendaba a los progenitores tirar con vigor del pene de sus hijos para elongarlo.

Hoy en día, con el advenimiento de Internet y el anonimato que ella proporciona vemos un bombardeo constante de ofrecimientos de medicamentos, dispositivos, cirugías y “manuales de ejercicios” con esta finalidad. La mayoría, por no decir todos ellos, carentes de todo argumento científico y seriedad, y dirigidos casi exclusivamente a esquilmar potenciales “clientes”. Al tratarse frecuentemente de personas y/o instituciones no serias, es frecuente que partan de la base de presentar “medidas normales del pene” exageradas a fin de captar aquellos individuos que al no sentirse representados dentro de esa “normalidad” harán lo imposible por acceder al tratamiento ofrecido. Analizaremos a continuación los principales:


“Medicamentos”

Bajo la “presentación” habitual de cápsulas o cremas, con nombre rimbombantes y terminaciones sugestivas (XX, XXL, super, vigo, extralarge, plus y otras boberías por el estilo…), y frecuentes menciones a tratarse de productos “naturales”, son la forma mas rápida y sana de ser estafado. “Sana” si los comparamos con las cirugías y aparatos “elongadores” que veremos mas adelante, donde el daño es mucho mas probable, y a veces, irreversible.
Los componentes de estos elixires milagrosos desde sus “prospectos” y publicidades abarcan desde los proclamados y siempre vendedores “naturales” (aloe, centella asiática, yohimbina, Ginseng, Ginkgo Biloba, Damiana, Maca Peruana, Catuaba,  avena Sativa, vitaminas…) pasando por extraños “extractos” (¿minerales?) que pueden venir desde el Himalaya, el Aconcagua, el monte Fuji, etc. (aparentemente cuanto más alto el origen sería más efectivo…), hasta fármacos como preparados hormonales (testosterona, DHEA, etc.), que forman parte de preparados prácticamente milagrosos donde combinan lo mejor de cada producto para asegurar, al final, que lograran un aumento de 6 a 8 cm de largo “siempre que sea utilizado de manera continua”. Algunos afirman puede lograr hasta 20 cm.
La gran mayoría de estos productos llegan a los usuarios desde sex-shops, vendedores puerta a puerta o por Internet, mecanismos que saltean, obviamente los contralores de las agencias sanitarias que son los que garantizan la efectividad de las fórmulas y componentes -inexistentes aquí-. La mayoría de esas sustancias no tiene ningún efecto sobre el desarrollo de los genitales y muchas de ellas pueden tener efectos adversos, a veces serios, sobre el organismo. Para mencionar algunas, la yohimbina puede desencadenar fácilmente cefaleas, aumentos de presión arterial. arritmias, etc., la testosterona está formalmente contraindicada en pacientes con cáncer de próstata y su uso debe ser extremadamente cauteloso en personas con problemas hepáticos, renales, y jóvenes en desarrollo, pudiendo además dar positivo en los controles antidopping de los deportistas profesionales.
En la mayoría de los casos dudamos realmente que contengan los principios activos que promocionan.
La consabida frase “si no está conforme  con los resultados le devolvemos su dinero” acompaña muchos de estos productos.

Algunas consideraciones:

No entendemos bien el argumento de producto “natural”. A veces parece que un tomate es mas natural que la carne o el petróleo y no entendemos el porqué. El cianuro y el arsénico, por mencionar dos de los venenos mas antiguamente conocidos están presentes en la naturaleza. Lo mismo que el Curare, extraído de raíces  con que Jibaros y otros indígenas envenenan sus flechas, y el más poderoso veneno conocido, también utilizado por indígenas de Panamá y Colombia, es producido por la rana “Phyllobates Terribilis”, muy natural ella.


Aparatos, Dispositivos, etc.

Podríamos decir que es el perfeccionamiento, mecanizado, de la misma estafa del párrafo anterior, solo que aquí las probabilidades de daño y pérdida de dinero son aún mayores.
El vendedor hace participar de su producto a numerosos profesionales: médicos, ingenieros, investigadores, biólogos, estadísticos, etc, y los resultados avalados por numerosos estudios científicos de dudosa comprobación.

Hay diferentes tipos de “dispositivos”:

A)    de tracción o “stretchers”:

Con mayor o menor grado de sofisticación ( y precio) consisten en cómodos aparatos que pueden simplemente afirmarse en el extremo del pene y conectado a pesas “traccionar” por efecto de la gravedad, o conectados a tornillos ir traccionando de manera continua y ajustable.
Generalmente parten de observaciones de pueblos primitivos que aparentemente deambulaban por el mundo con rocas colgando de sus genitales y que ya “les aumentaban el tamaño”.
Nunca vimos ningún paciente que hubiera alcanzado algún incremento de tamaño en su pene, pero sí lesiones, obviamente por la tracción, algunas con secuelas irreversibles.


B)    de vacío

Ver nuestro capítulo referente a los dispositivos de vacío: http://www.androclinica.com/blog/categoria-blog-1/1003-funcionan-las-bombas-de-vacio

Son aparatos concebidos con la finalidad de producir una erección artificial mediante el efecto de vacío en torno al pene, observación que data ya desde 1917 y perfeccionada en 1961 por el Dr. David Osbon que inventa su propio dispositivo con el objetivo de tratar su impotencia, en una época anterior a los tratamientos actuales. Posteriormente, y con el objetivo de venderlo, le agregan el argumento de su utilidad para aumentar el tamaño del pene. Hoy se puede encontrar por Internet y en sex-shops. También hemos visto numerosas lesiones por su uso.


C)    “Magnéticos”

El punto alto del disparatario de la especialidad… El argumento es que los imanes atraen el hierro de los tejidos y hace crecer el pene. El usuario debería colocar el dispositivo en el bolsillo delantero del pantalón por el mayor tiempo posible. Omite, como un error técnico imperdonable, advertir sobre el riesgo de colocarlo en el bolsillo trasero.


Cirugías

Aquí agregan, generalmente,  la complicidad de un profesional.

Tipos:


A) de “elongamiento”

Todo comienza con un cirujano chino de sugestivo nombre: Long Daochau, más conocido como “Doctor Long” (no lo hubiera ayudado tanto si su nombre fuera Small o Short…).

El referido profesional “describe” en 1984 una técnica que consiste en seccionar el ligamento suspensorio del pene con lo que el miembro “cae” y da, en algunos casos la percepción de haber aumentado de tamaño cuando visto desde arriba. Hemos visto una variante que consiste en realizar el abordaje del ligamento por medio de una incisión en “V” invertida y cierre en “Y” invertida, lo que no cambia nada el resultado…

Esto es obviamente desaconsejable. No aumenta el volumen y sí existen innumerables secuelas (hematoma, infección, necrosis, fibrosis), debiendo frecuentemente recurrir a nuevas cirugías para intentar corregir un pene que antes era normal y ya no volverá a serlo.

Llamativamente el pionero de estas “técnicas” en Brasil, el Dr. Bayard Fischer, con varios reclamos judiciales en su contra tuvo su título de médico anulado por el CRM (Consejo Regional de Medicina) por estos motivos, generándole enemistad con el vicepresidente del CRM, Dr. Marco Antonio Becker. En 2008 sicarios asesinan al Dr. Becker y posteriores investigaciones judiciales determinan la culpabilidad del Dr. Bayard y uno de sus colaboradores que son presos en 2010.


B) de “engrosamiento” o de “relleno”

La estrategia es aquí la de aumentar la circunferencia peneana mediante la colocación de diferentes productos. Lo más utilizado es la propia grasa corporal, pero puede también recurrirse a productos sintéticos de uso médico como el Hidrogel, Metacrilato o el ácido hialurónico.
En todos los casos lo único positivo -cuando lo hay-, es un aumento de grosor pasajero, en flacidez y de efecto transitorio, ya que todos estos productos son finalmente, y en el mejor de los casos, reabsorbidos. En el caso de la grasa corporal la reabsorción es más rápida y los efectos colaterales menores. En todos los casos y con todos los productos hemos visto un “corrimiento” con acúmulo en torno al glande y a veces con serias infeciones y necrosis que motivaron la posterior necesidad de injertos de piel. En un caso se reportó un fallecimiento de un conocido cantante colombiano (Claudio Martell) y cinco años de prisión para el cirujano actuante (Dr. Ricardo Samitier).
En raras situaciones se han visto estas maniobras realizadas por personal no médico (enfermeros, el propio paciente, esteticistas, etc) y/o de relleno con material no médico (silicona industrial, un caso de aceite quemado de vehículos) donde obviamente los efectos secundarios son mucho mas graves y frecuentes.


Ejercicios Naturales o “Método Jelquing”

Siendo denominados “Ejercicios Naturales”, podríamos preguntarnos: ¿por qué naturales? ¿hay ejercicios artificiales? ¿no hay ejercicios orgánicos?
Suelen venderse por Internet como “Manuales”, donde el usuario (¿cliente? ¿paciente?) adquiere previo pago las instrucciones de estos ejercicios.
El argumento vendedor es aquí una antigua técnica -árabe, china, egipcia, etc-. transmitida de padres a hijos de generación en generación… hay también variantes taoístas del Tantra y el Kamasutra, el Ying y el Yang, y otras tonterías. Por lo general todas ellas consisten en ejercicios del tipo de “exprimido” u “ordeñe” del pene y que asegura, “de manera segura y efectiva el aumento de tamaño tanto en grosor como en longitud del miembro, de forma permanente” también agregan habitualmente que “mejoran la fertilidad y la erección”.
Las variantes mas “espirituales” aconsejan “visualizar firmemente el pene para enviar mas energía positiva mientras uno se concentra en la respiración” (¿?). También sería importante enviar energía al glande y estimular el perine simultáneamente, en fin, hacia delante y atrás, nueve veces. Otros aconsejan además sumergir el pene en agua tibia y fría intercaladamente.
Vemos muy frecuentemente pacientes portadores de lesiones irreversibles de pene caracterizadas por fibrosis y depósitos de hemosiderina (penes hiperpigmentados), que al profundizar el interrogatorio terminan aceptando haber realizado estos “Naturales” ejercicios.


Conclusiones

Como dijimos anteriormente en el caso quirúrgico son procedimientos que requieren ser perpetrados, generalmente,  con la complicidad de un profesional. Aquí debería agregarse una discusión ética y la participación de las agencias sanitarias reguladoras y de colegiación médica, que generalmente solo actúan cuando hay denuncias o fallecimientos.
En los otros casos -medicamentos, aparatos y ejercicios-, la mayoría de las veces, si el “paciente” los utiliza de manera “razonable” no hay mayor peligro, pero no debemos olvidar que quienes recurren a estos “procedimientos” suelen ser pacientes ansiosos de un resultado que, ante la falta del mismo, exagerarán en el uso del fármaco, del aparato o del ejercicio, y allí es cuando veremos sin duda el “resultado”. Pero lamentablemente veremos el efecto secundario: la lesión a veces irreversible de un paciente que antes tenía un pene normal -pero pequeño en su imaginario-, y probablemente ya no lo tendrá nunca más como antes.



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